domingo, 8 de diciembre de 2013

Encuentro navideño de la Región Capital

Queridos hermanos, les ofrecemos una pequeña parte del compartir navideño que tuvieron las fraternidades de la Región Capital de Venezuela.
Espero que los disfruten.
Paz y bien.
 







 





 












































 

 

domingo, 17 de noviembre de 2013

¡Feliz día de Santa Isabel de Hungria!

¡¡¡Feliz día de Santa Isabel de Hungría!!!
Les desea la O.F.S de la Merced.
 

 
SANTA ISABEL DE HUNGRÍA: Hija del rey Andrés II de Hungría, nació el año 1207 en Bratislava. A los 14 años se desposó con Luis IV, Landgrave de Turingia, con el que tuvo tres hijos. Vivió de forma eminente los ideales evangélicos que promovían las nacientes órdenes mendicantes. Acogió a los primeros franciscanos en su llegada a Turingia (1225). Se dedicó asiduamente a la oración y a las obras de caridad. Modelo de esposa y madre, brilló por su austeridad, generosidad y entrega al cuidado de los pobres y de los enfermos. A la muerte de su esposo en la VI Cruzada (1227), dejó la corte, se trasladó a Marburgo, abrazó voluntariamente la pobreza y fundó un hospital dedicado a San Francisco, en el que ella personalmente servía a los enfermos más desgraciados. Tempranamente se apagó su vida en Marburgo, el 17 de noviembre de 1231. Es patrona de la Tercera Orden Franciscana y son muchas las congregaciones religiosas dedicadas a la caridad que llevan su nombre.
 
Oración: Oh Dios, que concediste a santa Isabel de Hungría la gracia de reconocer y venerar en los pobres a tu Hijo Jesucristo, concédenos, por su intercesión, servir con amor infatigable a los humildes y a los atribulados. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


sábado, 16 de noviembre de 2013

El Gran Milagro



 El gran Milagro.

 Con motivo del año de la fe la fraternidad de la Merced (Caracas-Venezuela) tuvo la iniciativa de realizar un cine foro, en el cual se compartirán con los hermanos de las diferentes fraternidades la siguiente reflexión, para enriquecimiento de todos los hermanos y de todos los lectores.

El gran milagro es una breve película en la cual se nos muestran las realidades humanas y espirituales por las que las personas pasamos  día a día; la monotonía del diario vivir y las diversas cortinas espirituales que vemos plasmadas, como el dolor, la preocupación,  las distracciones los chismes y otros vicios que no nos permiten ver con claridad las maravillas que nos regala el Señor.

Ante las diversas dificultades de la vida debemos tener la certeza de que Dios nos acompaña, y Él espera solo una respuesta: nuestro amor.

La santa Misa es el mayor milagro que existe, es el milagro del amor y de la misericordia, tal es éste amor divino que somos los únicos privilegiados en comer su santísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, que ni los ángeles ni criatura alguna tiene tal privilegio. Por tanto, valoremos la Sagrada Misa con espíritu dócil y tomemos conciencia de en donde estamos y en qué estamos, entregándonos en cuerpo y alma al encuentro Divino.

 Las diversas distracciones como la falta de concentración, la irreverencia, los celulares sonando, el hablar inútilmente en el pleno Sacrificio es obra de seres diabólicos, que incitan con sus poderes a proseguir en tales actitudes. Su acción silenciosa imbuye al alma distraída con la sutil tentación que le sugieren: “sigue sigue, cae en la tentación de estar en el caos, de estar lejos de Dios…ése es mi propósito.” Más en tales tentaciones no estamos indefensos, contamos con la Gracia, la Santísima Virgen y la ayuda de nuestros Ángeles Guardianes, sin embargo hay un factor determinante: nuestra voluntad, que es la que permite o no dejar actuar al Señor.

Por tanto en tales situaciones debemos dominar nuestras pasiones(internas y externas), esas que nos invitan a no prestar atención, a ver a los otros…a centrarnos en todo menos en Aquel que es, que era y que ha de venir.
Vivamos pues, la gran fiesta del encuentro real con Dios, con una conducta propia del que busca al Amor de los amores.

La Eucaristía es el sacrificio real e incruento de nuestro Señor Jesucristo, eh aquí que se hace presente en cada Misa, junto con las 3 iglesias: la triunfante, la purgante y la militante, todos en una perfecta comunión; teniendo en cuenta también, el interceder por las benditas almas del purgatorio, en vista de que ya no pueden hacer nada por ellas mismas; somos nosotros los que aún estamos en este peregrinar quienes “ganamos méritos” para nosotros y para ellas.



 

No nos olvidemos de ayudarlas ya que ellas también interceden por nosotros.

Entre los puntos concretos que podemos establecer para una eficaz vivencia Eucarística tenemos:

·        Tener una buena disposición de alma y cuerpo, dejando todo problema, angustia, ira, preocupación fuera de nuestra alma.

·        Tener un buen comportamiento, centrándonos con conciencia clara en la Santa Misa, que es presencia viva de Dios.

·        Ofrecer al Señor nuestras obras, sabiendo que lo extraordinario está en hacer lo ordinario santamente.

·        La Eucaristía debe cambiarnos: la palabra y el encuentro intimo con Dios debe causar cambios en nuestra alma, en nuestro ser, saliendo de forma diferente de la Misa.

·        Llevar la buena nueva que hemos recibido a los demás hermanos que tienen hambre y sed de Dios, ya sea con nuestro ejemplo, nuestras palabras o con sencillos detalles como una sonrisa, un abrazo, etc.

·        Recibir al Señor con una rectitud de intención y con pureza de corazón.

·        Interceder por los vivos y los difuntos.

·        Orar por todos los sacerdotes, quienes son representantes de Cristo en la tierra; por ellos se nos administran los santos sacramentos que nos dan salud al cuerpo y al espíritu.
 

·        Saber que tenemos una Madre que nos cuida, nos oye e intercede por cada uno de sus hijos.

Ya para culminar queridos hermanos, recordemos que mediante la fe encontramos a Cristo vivo, al Cristo cercano; Él mora dentro de nosotros irradiándonos gracias, bendiciones y todo aquello que le pidamos para el crecimiento de nuestro espíritu. No dejemos que, por el hecho de no poder ver las realidades espirituales caigamos en una rutina que nos aleje de la magnificencia sobrehumana del Santo Sacrificio.

Jesús quiso permanecer con nosotros hasta el fin de los siglos porque su amor no puedes soportar dejar huérfanos a quienes más ama.
Si tan solo supiéramos lo mucho que los ama y cuanto desea tener nuestro amor, nuestra confianza, seguramente todo sería distinto. Por tanto abramos nuestros corazones a Dios y comprendamos con la mente y el corazón que su luz vive dentro de nosotros.

El que ama da a conocer al amado, respondamos con presteza y hagamos conocer las maravillas que suceden en la Eucaristía.
Oremos:
Padre Santo, tú que nos alimentas con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, guíanos por medio del Espíritu Santo a fin de que  no solo con palabras sino con toda nuestra vida podamos demostrarte nuestro amor y así merezcamos entrar a tu Reino tu que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Te invitamos a ver el Gran Milagro. Da clic en el link:
http://en.gloria.tv/?media=417295
Déjanos tu comentario.
Paz y bien.

sábado, 5 de octubre de 2013

Día de San Francisco 2013

Día de San Francisco 2013
La Familia franciscana se reunió en la celebración de nuestro Santo fundador, junto con el Padre Oswaldo(Dominico) reavivando nuevamente la tradición y la amistad que tuvieron y tienen los franciscanos con los dominicos.

Nos acompañó un sacerdote salesiano y todo el pueblo de Dios...
Incluyendo a nuestra hermana la creación, representada en las hermosas creaturas de Dios Kanelita(la perrita) y Perla (la gata)
 


















lunes, 16 de septiembre de 2013

Impresión de las Santas llagas en el Seráfico San Francisco de Asís.



                                          

17 de Septiembre: Impresión de las Santas llagas al Bienaventurado San Francisco de Asís.

Se celebra hoy la memoria del inaudito prodigio y don concedido por Dios a San Francisco en el monte de la Alverna. Los Estigmas son el sello divino de aquel empeño de imitación de Cristo que él buscaba con todas sus fuerzas desde el día de su conversión. Dios lo presenta al mundo como ejemplo de vida cristiana, como invitación a seguir el Evangelio. Francisco tenía a Cristo en el corazón, en los miembros y en los labios, y Cristo le imprimió el último sello también en sus miembros.
Era la madrugada del 14 de septiembre de 1224, fiesta de la Exaltación de la Cruz, y San Francisco oraba con un ímpetu nuevo: “Oh Señor mío Jesucristo, dos gracias te pido que me hagas antes de que muera: la primera, sentir en mi alma y en mi cuerpo cuanto es posible el dolor que tú, dulce Jesús, soportaste en la hora de tu acerbísima pasión; la segunda, sentir en mi corazón cuanto es posible, aquel extraordinario amor del cual tú, Hijo de Dios, estabas inflamado hasta soportar gustoso una pasión tan grande por nosotros pecadores”.
Desde la profundidad del cielo deslumbrante, San Francisco vio venir un Serafín con seis alas de llamas: dos que iban unidas a su cabeza, dos cubrían todo su cuerpo, y dos se abrían para volar. En aquel Serafín alado destellaba la felicidad de ver al Señor y el dolor de verlo crucificado, un admirable ardor devoró su alma e invadió su cuerpo, quedando con dolorosas heridas en los pies, las manos, el costado, mientras una voz le decía: “¿Sabes lo que te he hecho? Te he dado los Estigmas que son los signos de mi Pasión, para que tú seas mi adalid”.
 
El Serafín alado desapareció, el dolor cesó y cuando después de mucho rato San Francisco volvió en sí, sintió las manos bañadas y un riachuelo cálido le corría por el costado izquierdo. Miró: era sangre. Trató de levantarse, pero los pies no lo sostenían. Sentado en tierra bajo el abrazo verde de los árboles, se miró las manos, se miró los pies, y los vio traspasados por clavos de carne, negros como el hierro, con gruesas cabezas redondas que sobresalían en las palmas de las manos y en las plantas de los pies. Se abrió la túnica, miró el pecho al lado izquierdo, donde sentía un dolor que le llegaba al corazón, y descubrió una herida como de una lanza, roja y sangrante. Eran las llagas de que había hablado el Serafín. Por lo tanto había sido escuchado! El amor lo había transformado en el Amado, porque uno se convierte en aquello que ama. Mientras el Serafín se aparecía a Francisco, una luz brillante aureolaba la cima de la Verna, iluminando los montes y valles de alrededor.
          
 

sábado, 7 de septiembre de 2013

Homilia del Santo Padre Francisco en la Vigilia por la paz

                            
HOMILIA
  DEL SANTO PADRE  FRANCISCO
Plaza de San Pedro
Sábado 7 de septiembre de 2013
 


«Y vio Dios que era bueno» (Gn 1,12.18.21.25). El relato bíblico de los orígenes del mundo y de la humanidad nos dice que Dios mira la creación, casi como contemplándola, y dice una y otra vez: Es buena. Queridos hermanos y hermanas, esto nos introduce en el corazón de Dios y, desde su interior, recibimos este mensaje.
Podemos preguntarnos: ¿Qué significado tienen estas palabras? ¿Qué nos dicen a ti, a mí, a todos nosotros?
1. Nos dicen simplemente que nuestro mundo, en el corazón y en la mente de Dios, es “casa de armonía y de paz” y un lugar en el que todos pueden encontrar su puesto y sentirse “en casa”, porque “es bueno”. Toda la creación forma un conjunto armonioso, bueno, pero sobre todo los seres humanos, hechos a imagen y semejanza de Dios, forman una sola familia, en la que las relaciones están marcadas por una fraternidad real y no sólo de palabra: el otro y la otra son el hermano y la hermana que hemos de amar, y la relación con Dios, que es amor, fidelidad, bondad, se refleja en todas las relaciones humanas y confiere armonía a toda la creación. El mundo de Dios es un mundo en el que todos se sienten responsables de todos, del bien de todos. Esta noche, en la reflexión, con el ayuno, en la oración, cada uno de nosotros, todos, pensemos en lo más profundo de nosotros mismos: ¿No es ése el mundo que yo deseo? ¿No es ése el mundo que todos llevamos dentro del corazón? El mundo que queremos ¿no es un mundo de armonía y de paz, dentro de nosotros mismos, en la relación con los demás, en las familias, en las ciudades, en y entre las naciones? Y la verdadera libertad para elegir el camino a seguir en este mundo ¿no es precisamente aquella que está orientada al bien de todos y guiada por el amor?
2. Pero preguntémonos ahora: ¿Es ése el mundo en el que vivimos? La creación conserva su belleza que nos llena de estupor, sigue siendo una obra buena. Pero también hay “violencia, división, rivalidad, guerra”. Esto se produce cuando el hombre, vértice de la creación, pierde de vista el horizonte de belleza y de bondad, y se cierra en su propio egoísmo.
Cuando el hombre piensa sólo en sí mismo, en sus propios intereses y se pone en el centro, cuando se deja fascinarpor los ídolos del dominio y del poder, cuando se pone en el lugar de Dios, entonces altera todas las relaciones, arruina todo; y abre la puerta a la violencia, a la indiferencia, al enfrentamiento. Eso es exactamente lo que quiere hacernos comprender el pasaje del Génesis en el que se narra el pecado del ser humano: El hombre entra en conflicto consigo mismo, se da cuenta de que está desnudo y se esconde porque tiene miedo (Gn 3,10), tiene miedo de la mirada de Dios; acusa a la mujer, que es carne de su carne (v. 12); rompe la armonía con la creación, llega incluso a levantar la mano contra el hermano para matarlo. ¿Podemos decir que de la “armonía” se pasa a la “desarmonía”? ¿Podemos decir eso: que de la armonía se pasa a la “desarmonía”? No, no existe la “desarmonía”: o hay armonía o se cae en el caos, donde hay violencia, rivalidad, enfrentamiento, miedo…
Precisamente en medio de este caos, Dios pregunta a la conciencia del hombre: «¿Dónde está Abel, tu hermano?». Y Caín responde: «No sé, ¿soy yo el guardián de mi hermano?» (Gn 4,9). Esta pregunta se dirige también a nosotros, y también a nosotros nos hará bien preguntarnos: ¿Soy yo el guardián de mi hermano? Sí, tú eres el guardián de tu hermano. Ser persona humana significa ser guardianes los unos de los otros. Sin embargo, cuando se rompe la armonía, se produce una metamorfosis: el hermano que deberíamos proteger y amar se convierte en el adversario a combatir, suprimir. ¡Cuánta violencia se genera en ese momento, cuántos conflictos, cuántas guerras han jalonado nuestra historia! Basta ver el sufrimiento de tantos hermanos y hermanas. No se trata de algo coyuntural, sino que es verdad: en cada agresión y en cada guerra hacemos renacer a Caín. ¡Todos nosotros! Y también hoy prolongamos esta historia de enfrentamiento entre hermanos, también hoy levantamos la mano contra quien es nuestro hermano. También hoy nos dejamos llevar por los ídolos, por el egoísmo, por nuestros intereses; y esta actitud va a más: hemos perfeccionado nuestras armas, nuestra conciencia se ha adormecido, hemos hecho más sutiles nuestras razones para justificarnos. Como si fuese algo normal, seguimos sembrando destrucción, dolor, muerte. La violencia, la guerra traen sólo muerte, hablan de muerte. La violencia y la guerra utilizan el lenguaje de la muerte.
Tras el caos del Diluvio, dejó de llover, apareció el arco iris y la paloma trajo un ramo de olivo. Pienso también hoy en aquel olivo que los representantes de las diferentes religiones plantamos en Buenos Aires, en la Plaza de Mayo, el año 2000, pidiendo que no haya más caos, pidiendo que no haya más guerra, pidiendo paz.
3. Y en estas circunstancias, me pregunto: ¿Es posible seguir el camino de la paz? ¿Podemos salir de esta espiral de dolor y de muerte? ¿Podemos aprender de nuevo a caminar por las sendas de la paz? Invocando la ayuda de Dios, bajo la mirada materna de la Salus populi romani, Reina de la paz, quiero responder: Sí, es posible para todos. Esta noche me gustaría que desde todas las partes de la tierra gritásemos: Sí, es posible para todos. Más aún, quisiera que cada uno de nosotros, desde el más pequeño hasta el más grande, incluidos aquellos que están llamados a gobernar las naciones, dijese: Sí, queremos. Mi fe cristiana me lleva a mirar a la Cruz. ¡Cómo quisiera que por un momento todos los hombres y las mujeres de buena voluntad mirasen la Cruz! Allí se puede leer la respuesta de Dios: allí, a la violencia no se ha respondido con violencia, a la muerte no se ha respondido con el lenguaje de la muerte. En el silencio de la Cruz calla el fragor de las armas y habla el lenguaje de la reconciliación, del perdón, del diálogo, de la paz. Quisiera pedir al Señor, esta noche, que nosotros cristianos y los hermanos de las otras religiones, todos los hombres y mujeres de buena voluntad gritasen con fuerza: ¡La violencia y la guerra nunca son el camino para la paz! Que cada uno mire dentro de su propia conciencia y escuche la palabra que dice: Sal de tus intereses que atrofian tu corazón, supera la indiferencia hacia el otro que hace insensible tu corazón, vence tus razones de muerte y ábrete al diálogo, a la reconciliación; mira el dolor de tu hermano -pienso en los niños, solamente en ellos…-, mira el dolor de tu hermano, y no añadas más dolor, detén tu mano, reconstruye la armonía que se ha roto; y esto no con la confrontación, sino con el encuentro. ¡Que se acabe el sonido de las armas! La guerra significa siempre el fracaso de la paz, es siempre una derrota para la humanidad. Resuenen una vez más las palabras de Pablo VI: «Nunca más los unos contra los otros; jamás, nunca más… ¡Nunca más la guerra! ¡Nunca más la guerra!» (Discurso a las Naciones Unidas, 4 octubre 1965: AAS 57 [1965], 881). «La Paz se afianza solamente con la paz; la paz no separada de los deberes de la justicia, sino alimentada por el propio sacrificio, por la clemencia, por la misericordia, por la caridad» (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1976: AAS 67 [1975], 671). Hermanos y hermanas, perdón, diálogo, reconciliación son las palabras de la paz: en la amada nación siria, en Oriente Medio, en todo el mundo. Recemos esta noche por la reconciliación y por la paz, contribuyamos a la reconciliación y a la paz, y convirtámonos todos, en cualquier lugar donde nos encontremos, en hombres y mujeres de reconciliación y de paz. Así sea.

jueves, 29 de agosto de 2013

Reecuentro de padre Sirio con su hijo, quien creia muerto en los recientes ataques.

Algo lindo para ver:
 Padre Sirio se reencuentra con su pequeño, quien creía muerto en los ataques con gas sarín.
 

Gloria a Dios ya  la Santísima Virgen por la aparición de este pequeño.
Oremos para que la paz se de en Siria y por los miles de fallecidos.
Paz y bien.